/   ISSN 1607-6389
Actualizado: Sáb, 16 Dic 2017 - 15:36

DESCARGAR
Edición Impresa

Lunes, 27 Junio 2016

Martes, 28 Junio 2016

Sergio González estará en Río de Janeiro

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_sergiohG.jpgHolguín tendrá por primera vez un voleibolista de playa en olimpiadas, con la clasificación de Sergio González, luego del triunfo de los cubanos en la final sobre Canadá en el Torneo Preolímpico de la Confederación Norceca, efectuado en Nuevo Guaymas, estado mexicano de Sonora.

Lunes, 27 Junio 2016

Soluciones con destreza

Fotos: Yoan SuárezA la Planta de Soluciones Mecánicas “Osvaldo Sánchez Cabrera” de Holguín, las limitaciones no le han impedido adentrarse en la reparación de equipos de la construcción y transporte. En su interior, 11 talleres desafían el tiempo y con máquinas cuarentonas, hacen posible el renacer de piezas, motores y equipos pesados.

Dramática victoria holguinera en campeonato nacional de polo acuático

 

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_poloP1.jpgEn un dramático partido frente a Sancti Spíritus las atletas del equipo de Holguín se agenciaron la victoria 18 goles por 17 en el Campeonato Nacional de polo acuático categoría juvenil que se desarrolla en la piscina de la EIDE Pedro M. Díaz Coello.

Bariay D' Primera (+Fotos)

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_inauguracion-bariay_portada.jpgEl Centro Cultural Bariay, uno de los más grandes de su tipo en el país, quedó oficialmente inaugurado este domingo con la presencia de Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en Holguín y Julio César Estupiñán Rodríguez, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular.

Evaluaron marcha del Perfeccionamiento del Poder Popular

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_asamblea-nacional-del-PP.jpgUna mirada para nada complaciente, capaz de revelar crudamente puntos negros y ponderar soles, practicó la pasada semana el Consejo de Administración Provincial (CAP) para evaluar el cumplimiento de la implementación del Programa de atención integral al perfeccionamiento del Poder Popular.

Inicia en La Habana Congreso internacional de Educación y Pedagogía Especial

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_pedagogia-cuba.jpgEn un contexto en el que se resalta la atención a más de 37 000 alumnos en la enseñanza especial cubana —alrededor de 1 650 en el Plan Turquino—, tiene lugar en Cuba el VII Congreso Internacional de Educación y Pe­dagogía Especial y el IV Simposio de la Edu­cación Primaria, que sesiona desde hoy hasta el 30 de junio en el capitalino Palacio de Con­venciones de La Habana.

Londres fuera de la Unión Europea, no de la OTAN

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_Reino-Unido-EU.jpgEl triunfo del Brexit en el referendo abre múltiples interrogantes. La mayoría de los analistas, sobre todo en la prensa hegemónica internacional, ha puesto el énfasis en el examen de sus consecuencias sobre los mercados, su exacerbada volatilidad y la cotización de las principales monedas. Sin restarle importancia a este asunto creemos que este énfasis economicista está lejos de apuntar a lo más significativo.

Telón de fondo de una emigración

b_150_100_16777215_00___images_stories_2016_junio_Instructores1.jpgLos instructores de arte nacieron con la misión de educar en la cultura. Sin embargo, su “teatro de operaciones” pierde actores. Varias razones los llevan a otros escenarios fuera de la escuela y la comunidad.

Ella, la de siempre….

Ahí está ella, persiguiéndome como siempre. Lo mismo se pone un vestido de gala, que agarra el bolso del pan. Me la encuentro en cada esquina, en la farmacia, en las tiendas…incluso en la parada de la guagua. Casi nunca la recibo con la mejor cara, pero ella siempre me guarda un lado y con buenas intenciones.

Hay días que se hace la larga y otros días, la corta; con ella nunca se sabe, pero la verdad es que su popularidad ha transcendido fronteras, aunque nunca se le ha querido tanto como aquí en nuestro país, a veces hasta por costumbre.

Dice mi mamá que desde pequeña la conocí. Estuvo presente en cada etapa de mi niñez,lo mismo en los trámites de inscripción, que cuando me matriculé en la escuela, en la primera visita al doctor, en la heladería, el cine, el teatro, hasta en el parque infantil para deslizarme por la canal o ver al moribundo cocodrilo.

Cuentan mis abuelos que aún no se le conoce lugar ni fecha de nacimiento, aunque se supone que es producto a la necesidad del hombre de lograr una organización, ella tampoco tiene significado asociado a la Real Academia de la Lengua Española o sea, su origen etimológico aún resulta material de búsqueda para algunos lingüistas.

Cómo dije anteriormente es figura ilustre en la historia de cada cubano, lo mismo para el que nació antes del triunfo que después del triunfo, en el Período Especial o antes de este.En fin no tiene lugar ni momento fijo, es única, perseguida, incansable, agotadora, y hasta diría que divertida e indiscreta ¿o es que acaso no ha sido escenario de grandes chismes, bolas, cuentos, comentarios y hasta noticias inesperadas ya sean de nuestro interés o no?

Su nombre no es complicado, solo tiene cuatro letras y hasta un niño pequeño logra pronunciarla. Siempre hay un último y un primero y por sus particularidades cotidianas es difícil confundirla, pues está colmada de gente que sin buscarla necesitan de ésta para resolver cualquier problema.

COLA, ese es su nombre, palabra llana ajena a cualquier comparativo. No se trata de la cola del caballo, de un peinado, de una bebida refrescante, de un grupo musical o del tan loco pegamento; se trata de ese fenómeno genético que al nacer nos marca con su sello indeleble.

Remedio del alma

Ni siquiera hoy, cuando mis dedos adoran deslizarse por táctiles pantallas, renuncio al placer de perderme, sin aplicaciones mediante, en los vericuetos de un buen libro. Ni siquiera hoy, cuando Internet se me ha vuelto religión que raya en el fanatismo, me resisto a navegar feliz entre los stands de una biblioteca y encontrar paz entre las polvosas y amarillentas páginas de un buen libro.

Desde hace bastante tiempo la literatura me esclaviza. Era más pañoleta que gente cuando me zambullía ansiosa en los textos infantiles rusos que conservaba una prima o en los que mi madre compraba luego de alguna cola maratónica, de esas que parecen cualquier cosa menos una fila de gente que apuesta por la cultura.

Así, cuando aún faltaba mucho tiempo para que abordara por primera vez un avión con destino a La Habana, ya había contemplado las aguas del Volga y el Sena, recorrido las calles de Kiev y París, disfrutado de Los Campos Alisios, subido a lo más alto de la Catedral de Notre Dame, escalado las cumbres borrascosas de Inglaterra… Al igual que a Emily Dickinson, ninguna otra fragata me ha llevado tan lejos como el libro.

Pero, más que un “tour” imaginario por Europa o cualquier otra región, consumir literatura me aportó una libertad indescriptible. Con ella he podido, parafraseando a un escritor británico, construirme un refugio contra casi todas las miserias de la vida.

Sin embargo, a pesar de mi amor por las palabras y de autodefinirme como una polilla que sobrevive a las marejadas electrónicas, no puedo negar que de voraz lectora he descendido al escaño de leyente de medio tiempo. Y no precisamente porque el Dios Crono me lleve recio.

Simplemente me he dejado contagiar con cierta inercia enajenante que pulula por estos tiempos, al punto de que pude criar dos gatos virtuales, mientras descuidaba en una caja de cartón a una jicotea de carne y hueso, que por fin decidió irse de este mundo, no sé si por la falta de sol o cansada quizás de mi insensibilidad.

Pero, si algo cuenta a mi favor, es el hecho de que al menos estoy en la fase en la que el enfermo es consciente de su padecimiento. Y créanme, estoy haciendo de todo para salvarme. Sobre todo porque, a pesar de que la literatura hoy rivaliza con otras formas de ocio, no siempre provechosas pero demasiado atrayentes, no dejo de pensar que, como dijera Kafka, ella “es siempre una expedición a la verdad”.

No obstante, lo peor es que muchos ni siquiera se enteran de que existe ese camino de placer para entender al mundo y a nosotros mismos, para beber la savia de otros siglos o simplemente encontrar las contraseñas del presente. Unos cuantos solo caminan tras las más desdichadas canciones de regaetón y series televisivas, sobre las que construyen, no sé cómo, su filosofía de vida.

Pero, culpar a los extraviados por su desvío, sería la manera más fácil de hacer que la culpa no caiga en el piso. Y no me refiero solamente a los estragos de la penetración de la industria cultural. Ignorar lo poco atractivas que resultan muchas clases de literatura en los diferentes grados de enseñanza o las inhóspitas condiciones que rodean la promoción literaria, sería un fiasco imperdonable.

No hay dudas que la Feria del Libro es el suceso cultural más grande del país. Pero tras el entusiasmo y las colas por obtener determinado volumen, no sé si permanezca en la mayoría esa curiosidad por leer, esa sed de conocimientos que no se incentiva simplemente con un espacio comercial.

Por eso, ahora que no hay ferias pero la etapa veraniega nos hace un guiño, los holguineros deberían conocer que, según cuenta Jacques Beningne, “en Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás”.