“¿Por qué los precios de los trabajadores por cuenta propia del bazar del hospital clínico quirúrgico Lucía Íñiguez son superiores a otros lugares de la ciudad? Allí un vaso de yogur vale cinco pesos, pero en otros sitios son tres; una lata de refresco gaseado tiene el valor de 20 y los bocaditos ni hablar, es una pequeña lasquita de queso o jamón que hacen sobresalir del pan para engañar al comprador. Esto no debe permitirse en un lugar, que por humanismo debería ser de otra manera”, escribió Alexander.
Read more Precios ignorados