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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Nov 2017 - 15:20

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Café con aroma de José

Fotos: Élder LeyvaA José Ángel Navarrete no le intimidan las empinadas lomas del Plan Turquino holguinero. Hace más de 20 años anda por estos lares de la serranía cubana consagrado a la producción de café.

“Yo nací al lado de una mata de café”, expresa mientras recuerda su niñez en Naranjo Agrio, allá por la década del ´40, junto a su padre, también cafetalero, de quien aprendió el arte de trabajar con este cerezo.

 

Ahora, desde su finca en Brazo Grande, El Culebro, municipio de Frank País, se consagra como el mayor productor de café de este territorio, debido a sus “raíces y la experiencia acumulada”.

“El año pasado estuve por encima de las 800 latas y este año tengo estimado llegar a las 900, por lo que espero tener una buena producción para incrementar mi aporte”, señala.

Me cuenta que en 2010 cuando se hizo el llamado para incrementar la producción cafetalera, sembró tres caró de café Robusta (cada caró equivale a 1,34 hectáreas), que están en buenas condiciones y producen bastante, pero este año empezó a cultivar el café Arábico injerto.

cosechador_caf_2.JPGY ante mi curiosidad de saber cuál es el motivo, contesta: “Es un experimento que se está haciendo para emigrar del café Robusta al Arábico San Ramón, pues este último es exportable y tiene buen rendimiento. Ya me trajeron las posturas y hasta el momento tengo sembradas 2 mil 200”.

Pero ante este nuevo reto, José Ángel no está solo. Su único hijo, Roberto Navarrete, de 30 años, lo acompaña. “Él era Trabajador Social y luego empezó a trabajar conmigo. En unos años me retiro y quiero que continúe con la tradición, yo aprendí de mi padre y ahora mi hijo aprende de mí”, comenta.

cosechador_caf_3.JPGSin embargo, el retiro no está cerca para José Ángel. A sus 72 años afirma que todavía le tiene mucho que aportar a la producción cafetalera y aunque algunos jóvenes productores lo han retado y se han propuesto superarle, no lo han logrado.

“Yo sigo luchando por ser el mayor productor de café del municipio. El estímulo moral me hace sentir útil y orgulloso de lo que hago y puedo aportar, por eso, desde que entré en este mundo, esa ha sido mi meta”, destaca.

La relación de José Ángel con el cultivo del café va más allá de la labor productiva, y resalta: “A veces estoy en la casa y me siento medio agotado, con el cuerpo cortado y me voy para el campo y me recupero, se me quita todo. Me gusta el cultivo del café, por eso me siento bien en esta actividad y le pongo mucho amor”.


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