Acceso
  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Mié, 23 Ago 2017 - 13:12

DESCARGAR
Edición Impresa

Bullying: epidemia silenciosa

 

Pocos intercambiaban con él alguna palabra que no fuera de ofensa. El “raro”, el “friki”, el “flojito” fueron desplazando su verdadero nombre. Los insultos disfrazados de bromas y las burlas constantes eran sus sombras. La escuela se convirtió en un agujero negro: nadie sabía lo que ocurría adentro.

Quizá hablar hubiera mejorado la situación. Pero prefirió ahogar el dolor en un frasco de pastillas, de donde ningún submarino pudo salvar su alma. Ahora está en una cama de hospital, mientras se convierte en un número más de estadísticas que recogen intentos de suicidio, pero no el sufrimiento.

El fenómeno del acoso escolar -bullying en inglés- consiste en cualquier tipo de agresión física, verbal o psicológica producida entre escolares. Aunque el estudio de este tema se remonta a 1970, el panorama actual merece atención.

Tal vez por el carácter ocurrente del cubano o la costumbre de reírse hasta de las desgracias el bullying parece lejano a nuestro contexto, pero no lo es. Se oculta tras apodos ofensivos, con el llamado “cuero” o “choteo” e incluso con “juegos de mano” que terminan en peleas reales.

El acoso psicológico es el más frecuente, sobre todo en la etapa de 11 a 13 años. Ofensas relacionadas con el aspecto físico, amenazas, faltas de respeto y exclusión social son las armas de los agresores para hostigar a sus víctimas, influenciados por la necesidad de tener el control.

Los estereotipos asaltan cualquier época y lugar y toman su puesto también en las aulas cubanas, donde se establecen jerarquías. Por algún motivo, los estudiantes han convertido en “ley” que el más fuerte maltrate a los más débiles, las niñas “vivas” se burlen de las tímidas y todos ridiculicen a los homosexuales, al chico que no tiene novia o a la muchacha muy estudiosa.

La mayoría de las veces nadie sale en defensa de las víctimas y los profesores encargados de mantener el orden no se percatan de la situación o no le dan importancia. A pesar de lo delicado del tema, no se aborda lo suficiente y se comete el error de pasar por alto casos que pueden desembocar en tragedias.

Ignorar las manifestaciones de bullying en nuestros centros escolares no hará que desaparezca. Al contrario, propiciará que los agresores desplieguen la violencia sin mayores consecuencias. El acoso escolar existe y nos empeñamos en creer que son pocos los casos o que en el fondo solo son “cosas de niños”.

Es necesario medidas disciplinarias para los estudiantes abusivos, una mayor preparación de los profesores para afrontar hechos violentos y visión crítica de parte de todos para manejar correctamente el problema. La intimidación y el temor no deberían ser protagonistas en la vida de niños y jóvenes cubanos.

Sería lamentable esperar por un caso de gravedad para tomar conciencia del peligro que representa el bullying en las escuelas. Si se enfrenta, podemos despertar a las víctimas de su pesadilla y desenmascarar a quienes esconden el abuso con la máscara de una simple broma.
 

Con información de Susana Guerrero Fuentes


AddThis Social Bookmark Button

1 Comentarios

  • ciertamente es algo que debemos combatir en cada una de las instituciones educacionales que nuestro sistema ha construido con tanto esfuerzo, no podemos permitir que nuestros hijos se alejen de tomar la educacion que tanto necesitan por que no se combatan estas acciones. el bullying es algo deplorable que debemos atajar a tiempo

1000 caracteres

Cancel or

Copyright © 2000-2017 Periódico AHORA. Se autoriza la reproducción de trabajos de nuestro sitio, siempre que sea de forma íntegra y se acredite la fuente.
Compatible con IE7, IE8, Firefox, Opera, Safari y Google Chrome. Resolución óptima: 1024 x 768 píxeles.