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  /   ISSN 1607-6389
Actualizado: Jue, 23 Nov 2017 - 15:20

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Edición Impresa

Adolf Trump

Foto: Tomada de TwitterMientras se efectuaba la sexta reunión de la Comisión Bilateral Cuba-EE.UU., donde la delegación cubana reiteró la disposición de cooperar en áreas de beneficio mutuo, como la protección del medio ambiente, aplicación y cumplimiento de la ley, salud, agricultura, hidrografía y geodesia, entre otras, el presidente estadounidense, Donald Trump, volvía a desdecirse en la sesión de debate de la 72 Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), durante su primer discurso en esa sede.

Aquí refutaré algunas de las frases más insoportables del nuevo Hitler, según lo calificó el mandatario venezolano, Nicolás Maduro. Utilizó 21 veces los términos soberanía o soberano, refiriéndose a que las naciones fuertes deben acudir al “individualismo”, relegando a instituciones internacionales – como la ONU –, caídas en desgracia a raíz del unilateralismo de Washington.

“No levantaremos las sanciones al Gobierno cubano hasta que haga reformas fundamentales”.

¿Qué reformas, las que él ha promulgado en su país, ideando muros y borrando del mapa a los inmigrantes, quienes han hecho de EE.UU. una nación poderosa económicamente, desde que llegaron los perseguidos peregrinos, en el lejanísimo 1620?.

¿Hasta cuándo condicionará sus leyes extraterritoriales a la sumisión?. Por qué no baja los impuestos de los menos privilegiados y prioriza la salud de los pobres dentro de sus fronteras. Sí, nosotros estamos haciendo variaciones en el orden económico, pero nunca bajo presión norteamericana. Sepa que los cubanos no queremos otro 20 de Mayo, porque, militarmente y con un apéndice agregado a la Constitución, hicieron que aquella República naciera mutilada.

“La dictadura socialista de Venezuela es inaceptable”.

En todos estos años de gobierno bolivariano, primero con Chávez y ahora en tiempos de Maduro, muchos cubanos han sido testigos de las transformaciones venezolanas, golpeadas por una oposición obcecada y un Imperio.

Lugares adonde jamás había llegado un médico, se había instalado un sillón estomatológico, o concurrían un profesor de Cultura Física y una maestra, ahora reciben esa suma de servicios. Trump desconoce lo que significa socialismo, porque es capitalista de la cabeza a los pies y su signo de pesos en la frente está tatuado también a su poco cerebro.

Se percibe que nunca ha tenido que operarse de la vista o aprender a leer a los sesenta años…

“No habrá otra opción que destruir totalmente a Corea del Norte si el régimen continúa amenazando a su país y a sus aliados”.

Desde los despotismos de George Bush (hijo) no se oían semejantes barbaridades, en los estrados donde el “aroma” a azufre perjudica el olfato. Al Jefe de la Casa Blanca se le enredaron aún más los cables, con estas amenazar al estilo III Reich. Los coreanos del norte utilizan sus armas nucleares como forma de tener una opción defensiva, cuando, en la península, sus vecinos del sur – deberían ser hermanos – se arman hasta los dientes y hacen ejercicios castrenses, junto a los agresores que lanzaron bombas atómicas en la década del cuarenta. Ellos (EE.UU.) sí pueden tener un arsenal, incluso sus aliados, Israel, por ejemplo, pero el resto del mundo tiene que pedir autorización.

“Como presidente, siempre pondré a Estados Unidos primero, igual que ustedes, como líderes de sus países, deberían siempre poner a sus propios países primero”.

Lo sabíamos, poco le importa el sufrimiento en otras geografías. Solidaridad es otra de las palabras ausentes de su escaso diccionario. Sus fanfarrias nacionalistas vienen sonando desde que era un candidato al que se le daban escasas opciones de sentarse en el Despacho Oval. Esa actitud egoísta es típica del modo de vida del magnate, cuya esencia es sálvese el que pueda, primero lo mío y después que se queme el mundo. Colaboración, eso es lo que niega el propietario de la derrochadora Torre Trump, de Manhattan.

“Debemos defender el respeto a las leyes, el respeto a las fronteras y el respeto a las culturas, y el compromiso pacífico que ellas permiten”.

Un hombre que se refiere al Islam solo como religión extremista no tiene ningún compromiso pacífico ni respeto por lo que piensan y practican los demás. De qué leyes y fronteras habla, mientras bombardea con su Coalición a Siria o sobrevuela con drones el cielo afgano y pakistaní. ¿Habrá diferencias entre árabes o judíos?


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