El que juega con fuego se quema
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
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Junto a la venta de plátanos, yucas, aguacate y otros productos del agro, pero también desde un garaje, portal, acera, a lo largo de caminos, calles o en una esquina de cualquier reparto hoy está la oferta, con promoción especial, de pomos de distintos formatos con gasolina como si el almacenamiento, transportación y venta de combustibles y otros líquidos peligrosos no estuvieran regulados por un conjunto de normas cubanas de protección contra incendios.
Así se ha observado, por ejemplo, en la calle Maceo y Vidal Pita, en plena curva quitando la visibilidad a choferes que transitaban por esa primera vía hacia la Carretera Central o venían de esa a incorporarse a la segunda, una rastra parqueada con un contenedor de donde se desmontan tanques IBC de mil litros de gasolina y entraban a un almacén, sin ninguna señal de advertencia a conductores; de igual manera hoy se exhiben recipientes de diferentes tamaños con ese producto a todo lo largo del Camino Militar, carretera a Mirador de Mayabe, en los alrededores de la Placita de Pueblo Nuevo y desde ahí hasta casi llegar al hospital clínico quirúrgico Lucía Íñiguez; debajo de unos árboles frente a la otrora miniterminal 4 de Abril, en un punto de venta de piezas de motos y otros espacios de la Avenida Capitán Urbino hasta etcétera, pues son incontables los sitios con esa bomba de tiempo a la vista de todos.
Por eso, no por gusto, la alarma sobrecoge a muchos holguineros que de paso por disimiles lugares se han percatado del riesgo mortal al que algunos se están exponiendo y la vez llevando a otras muchas personas a ser víctimas por esas actitudes negligentes, porque ese líquido inflamable de alta peligrosidad suele provocar un siniestro de incalculables proporciones, pues no puede olvidarse que la gasolina se evapora rápidamente a temperatura ambiente, formando una mezcla invisible y altamente explosiva.
Este desorden o relajamiento merece de acción urgente de los organismos correspondientes, pues si bien desde que se anunciara el pasado 20 de junio, en la tercera Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su X Legislatura, la autorización de importar combustibles a las formas de gestión no estatal, como parte de las nuevas medidas económicas del país, para paliar los estragos del asedio petrolero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, la actividad se previó siempre cumpliendo con las normas cubanas.
En una publicación del sitio cubano https://bajolaceiba.com al abordar este tema señala que “la responsabilidad de arrendadores y arrendatarios en el almacenamiento de combustible y productos peligrosos es una obligación legal, que está regulada por un conjunto de normas que exigen que las instalaciones estén aprobadas por el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (Inotu), antes Planificación Física, y certificadas por el Cuerpo de Bomberos, ya sea en espacios propios, arrendados o en instalaciones de Cupet. La responsabilidad recae sobre el titular de la instalación, quien debe garantizar la seguridad de los procesos durante todas las etapas del ciclo de vida de la instalación, sin que esta responsabilidad pueda ser delegada”.
De tal manera, ambas partes deben cumplir con varios Decretos/ Ley, entre ellos el 309/2013 "De la Seguridad Química", 81/1997 "Del Medio Ambiente", así como contraen obligaciones específicas para cada uno, que de incumplirlas puede conllevar a sanciones administrativas y responsabilidad penal.
De esta lectura se desprende que no está autorizada la comercialización y venta como ahora prolifera en la provincia, donde a simple vista existen violaciones de las más elementales medidas previstas en el proceso de transportación, almacenamiento y venta; y comienza esta cadena de infracciones con que hoy son contados con los dedos de una mano los lugares certificados para almacenar los volúmenes de combustibles que están entrando al territorio por los nuevos actores económicos.
Lamentablemente, en el proceso de búsqueda de fuentes activas para este trabajo, a las puertas que se tocaron para obtener información actualizada y de lo que se ha hecho y hace, no se logró que abrieran plenamente. En unos casos hubo disposición a ofrecer datos, pero había que solicitar permisos, en otros aún estamos esperando por la comunicación a pesar de la insistencia por respuestas; también existió solidaridad hacia la investigación, porque están conscientes de la necesidad de llamar, educar sobre este tema y lo más que uno de ellos hizo fue dejar escuchar su vasto conocimiento sobre el asunto, pero sin mencionar su nombre y menos organismo al cual representa.
“Lo que está autorizado a través de normas cubanas, que son de uso obligatorio, es que una persona solo puede transportar hasta veinte litros de gasolina en pomo y no más de 200 litros de diesel, es lo establecido. Por ejemplo, en un Servicentro no se puede echar en recipientes más de esas cantidades, no se puede”.
Por otra parte, señaló que “durante el proceso de descargar combustible de un recipiente a otro se puede provocar la chispa sin que estén fumando y sin que haya más nada, simplemente desde una punta de la pistola o de la manguera a la boca al fondo sale la chispa, están saliendo, no es algo que se vea obligatoriamente todo el tiempo, pero puede suceder. Hay determinados requerimientos, por ejemplo, si van a habilitar los famosos veinte litros en pomo no debe ser dentro del maletero del carro es en el suelo, con que sea plástico la estática se descarga en el terreno”.
De acuerdo con su opinión “el desorden no está creado dentro de las instituciones que lo importan, es en el destino final que algunos están dando. Un supuesto cliente compra mil litros para su uso personal y lo comienza a vender y como no es una institución inspeccionable ni certificable, pues ahí comienza esta situación tan preocupante”.
El primer inspector de Bomberos de Holguín Rafael facilitó documentos que norman el sistema de protección contra incendios, en los cuales se detalla, de manera exhaustiva los requisitos generales y específicos para la transportación de sustancias combustibles; actividad en los Servicentros, para las bases de almacenamiento de petróleo, entre otros, todos con vigencia total y a tener presente por la totalidad de las entidades del sector estatal y privado; organizaciones y organismos.
Informó que de los auditables solo se han impuesto cuatro multas, por un valor irrisible, 60 pesos a cada una, hecho que llama a la reflexión. Primero, porque revela que hay una mayoría comercializando combustible sin tener la certificación del establecimiento donde están almacenando grandes volúmenes de carburantes, lo cual debieron hacer antes de iniciar la actividad y por otro lado muchos no conocen cómo debe transportarse.
Por ejemplo, el local donde se disponga para estos menesteres debe reunir varios requisitos desde poseer ventilación abundante, los manipuladores de esta sustancia tienen que estar adiestrados sobre la labor a desempeñar, contar con extintores hasta estar bien señalizado y delimitado el inmueble.
Entre las medidas a observar por la población y en específico por aquellos conductores que adquieren gasolina para una moto, carro o planta están guardar el pomo en un lugar seguro, fresco, con adecuada ventilación y nunca al sol, evitar mantener recipientes con combustible al alcance de niños, no fumar cerca de esas vasijas, entre otras previsiones.
Volvemos al sitio https://bajolaceiba.com, porque de estos primeros eslabones de la cadena depende que se logre orden en este desbarajuste que hay hoy alrededor de la comercialización de la gasolina.
“La responsabilidad de los arrendadores. Está regulada por la ley. El arrendador que permite el almacenamiento irregular de combustible o productos peligrosos en su propiedad no es víctima de su arrendatario, sino cómplice de una violación legal.
"El arrendatario, por su parte, tiene la obligación de cumplir con todas las normas de seguridad y obtener las certificaciones necesarias antes de operar. No puede alegar desconocimiento ni delegar su responsabilidad en el arrendador. El control no excluye a nadie. La ley es pareja para arrendadores y arrendatarios. El pueblo exige que se cumpla”.
