Martí, Fidel y las redes sociales
- Por Ana Laura Campello Pérez / Estudiante de Periodismo
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Foto: De la autora
Vicepresidente primero de la Unión de Historiadores y Vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Holguín, Víctor Alejandro Aguilera Nonell usa con frecuencia las redes sociales porque en ellas mantiene publicaciones diarias vinculadas a la figura de Fidel Castro Ruz.
La asignatura fundamental que imparte es Historia de la Revolución Cubana, comprendida desde los años 1952 hasta la actualidad, la más atacada actualmente y en la que menos se profundiza en los niveles educativos anteriores, reconoce. Accede a Internet en la búsqueda constante de información, resúmenes, anuarios, materiales en fuentes digitales e indaga en los estados de opinión que se manejan para poder enfrentar en el aula cualquier tipo de pregunta, duda o inquietud.
¿Cómo surge la idea del homenaje al Comandante en la plataforma Facebook?
“Las fotografías de Fidel las vengo trabajando hace 30 años. Acercándose a su Centenario, el homenaje consiste en publicar una foto diariamente. Lo que hago es poner la imagen y contenido relacionado con ella: el escenario que lleva a ese momento específico y qué ocurre cuando se tomó la foto.
“Para mí es un resto poder mantener la publicación diaria por cuestiones relacionadas con la conectividad. Este factor ha causado la disminución de la cantidad de personas que las seguían y en ocasiones las ven atrasadas”.
¿Cuál cree que es el impacto y la aceptación que ha tenido?
“El objetivo no es convertirme en un influencer. La finalidad para los interesados es conocer la historia tal cual pasó y esa es la información más importante. La acogida tiene dos visiones. Todo lo que hoy tenga algún matiz político relacionado con la Revolución suma personas que están a favor y un grupo muy grande en contra.
“Un amigo historiador en Puerto Padre está uniendo las publicaciones para conformar un libro. Algunos me dan sugerencias y otros han tomado la idea para conformarla con otras figuras. También ha servido a personas para entender la importancia de la fotografía y no verla solo como un anexo, sino como una fuente con tanto valor como la entrevista, el documento y la prensa. Demuestro cómo podemos hacerle preguntas a la fotografía y de ella extraer información. Intento siempre publicar fotos poco vistas, de momentos significativos, algunas curiosas y con eso incentivar también la lectura”.
Diversos usuarios, desde posiciones abiertamente contrarias al proyecto revolucionario cubano, citan a José Martí para justificar sus posturas, ¿cómo clasificaría usted ese fenómeno?
“Este fenómeno no es de hoy. A partir de los años 30, 40 y 50 comienza verdaderamente el estudio de la figura de José Martí. Empezó entonces a ser utilizada y manipulada según el pensamiento político individual. Te cuento un ejemplo: cuando Batista trató de hacer legítimo su gobierno, tras el golpe de estado, preparó la conmemoración por el centenario de Martí. Por ello hay una generación del centenario que si defendió sus ideas para llevar a cabo un proceso revolucionario con el fin de lograr la verdadera independencia y soberanía nacional.
“Se sacan frases de contexto y nadie te presenta el documento completo. Hay muchas líneas utilizadas hoy inciertas y que no aparecen en las Obras Escogidas, el libro más completo que se ha publicado sobre la vida de José Martí, creado por grandes estudiosos en Cuba dedicados desde los años 70 a estudiar al Apóstol. Todo esto parte del desconocimiento. La historia no es aprenderse hechos, ni hacer una cronología de ellos. Consiste en aprender el porqué de cada acontecimiento, cómo un hecho de paso a otro, y luego a otro.
“Actualmente se vive un desarraigo muy grande del pensamiento nacional cubano. Hay personas que no se sienten identificadas por nada de lo que ha pasado en este país. Eso está determinado por dos elementos fundamentales: la enseñanza familiar, como la base de todo y la mala enseñanza en las escuelas. En etapas anteriores los profesores tenían un sentido de la ética, del conocimiento, de la responsabilidad de lo que hacían y de lo que estaban enseñando”.
¿Qué fragmentos o ideas de Martí son las más sacados de contexto o manipulados?
“Hoy exaltan lo positivo expresado por el Apóstol hacia los Estados Unidos y lo que hoy nosotros comprendemos como derechos humanos, las libertades, la república. El Martí antimperialista no está en las redes sociales, ni a favor de los que defendemos su ideario ni de los que lo utilizan para atacar la Revolución”.
¿Podría señalarnos cuál es el legado antimperialista fundamental que Fidel tomó de Martí y cómo lo adaptó a su tiempo?
“Fidel fue un gran estudioso de la vida de José Martí. Entre las pocas cosas que traía en su mochila en la guerra de liberación nacional estaban sus obras. Dos libros, expuestos por muchos años en el Museo de la Revolución en La Habana, los originales. Fidel sí interpretó sus ideas antimperialistas.
“Creo que Fidel no solo fue guiado por el Maestro. También conoció la generación sumada a los años 30, igualmente antiimperalista. Asumió a Mella, Villena, Antonio Guiteras y bebió de todos ellos esa filosofía. Su lucha enfrentó el pulpo imperialista en América Latina, África y la proyectó hacia el mundo entero. El Comandante ayudó a un proceso de descolonización a nivel internacional y por eso se le ataca. Vemos un desmontaje de lo ocurrido, por las malas enseñanzas y políticas comunicacionales de la historia del país”.
¿Cómo enseñar el pensamiento antimperialista a una generación que consume información en plataformas que atacan constantemente al proyecto cubano?
“La primera misión radica en la familia. La segunda, con una importancia cada vez mayor, está en la escuela, en nuestros profesores, en enseñar la historia tal cual pasó. Conducir al estudiante al pensamiento y al análisis. Demostrar, no imponer. No es una época de imposición, sino de demostración. Tenemos las evidencias fotográficas, documentales y de prensa para hacerlo.
“Resulta fundamental aprender a usar la redes sociales. Debemos ser muy concretos, utilizar la imagen y los textos cortos como gancho. Sigue siendo para nosotros una asignatura pendiente. Nos corresponde ser más creativos. Enseñar la historia de nuestro país con un proyecto viable que permita entender lo que es verdaderamente y el peligro que puede significar su desmontaje”.
¿Dónde cree que radica la importancia de difundir la historia cubana en las redes sociales?
“Nosotros tenemos que buscar temáticas de mayor interés y en las que estén los mayores vacíos de conocimiento. Identificar las aristas más agredidas en las redes sociales, para contrarrestarlas con verdades sólidas y pruebas documentales”.
¿Cuál es el papel del historiador y del profesor de Historia actualmente?
“Si usted quiere demostrar, por ejemplo, lo que era Cuba en los años 50, vaya al censo de población y vivienda, y verá los índices de pobreza, de analfabetismo y la situación de Cuba. Leerá un documento que no es socialista y tampoco comunista, sino un simple censo realizado en la etapa de Fulgencio Batista en el poder.
“Hoy tenemos ese reto. La sociedad que cada vez lee menos y se comunica más visualmente o con textos muy cortos. Tenemos que aprender a trabajar en las redes generando un impacto. Nunca imponiendo, sino enseñando e incentivando el pensamiento”.
¿Qué mensaje de vigencia del pensamiento del Comandante en Jefe y del Apóstol considera usted son los más importantes para los jóvenes cubanos en medio de la guerra mediática y de la situación actual del país?
“Sin lugar a dudas, la unidad nacional. Si nos dejamos fragmentar, no sobreviviremos a la crisis. Resulta decisivo buscar el pensamiento unitario de estas grandes figuras de la Revolución cubana para fortalecernos como nación. Ese es el valor que intentan resquebrajar. En las redes sociales tratan de dividir al pueblo, las opiniones, los sentimientos y las ideologías. Las acciones de dirigen fundamentalmente a los jóvenes.
“La pedagogía debe ejercer un rol fundamental como lo ha hecho desde el siglo XIX, donde sus grandes figuras en Cuba hicieron antimperialista a este país. Crearon y fortalecieron la nación, a lo largo de la historia. Si eso no lo utilizamos como arma, entonces el futuro será bastante incierto. No son los políticos los que cambian, son los pedagogos. Por eso, para Fidel Castro, jugó un papel fundamental en los inicios de la Revolución la educación. Era necesario enseñar a la población a leer, escribir, interpretar, estudiar.
“Debemos apostar todo por la unidad nacional. Cerrar filas, enfrentar con dignidad la crisis y sobreponernos a ella. Yo creo que si nosotros utilizamos esos métodos de enseñanza y unimos al pueblo, saldremos de esta situación manteniendo nuestros principios innegociables”.
