Ser Fidel

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Seguramente, los cubanos en algún momento de nuestra vida hemos escuchado la frase "Yo soy Fidel". Fue pronunciada por Raúl Castro, el 26 de noviembre de 2016, durante un discurso en la Plaza de la Revolución en La Habana, en las honras fúnebres del Comandante el Jefe, su hermano; desde entonces esta frase se convirtió en más que una consigna, en un motivo de acción.

Su nombre es de origen latino, derivado de la palabra "fides", que significa fe o fidelidad. Se asocia con la idea de ser fiel y digno de confianza, lo que lo convierte en un símbolo de lealtad y compromiso, en efecto, ¡nuestro Fidel sí le hizo honores a su nombre! Al escuchar esta consigna, y también gritarla con orgullo, ¿somos verdaderamente conscientes de lo que significa ser Fidel ?

Significa encarnar los valores de lealtad, resistencia y compromiso que nuestro Comandante promovió a lo largo de su vida. Es ser patriota, tomar el ejemplo de nuestros mambises para seguir haciendo historia, y contribuir diariamente a ese cambio que queremos ver en el mundo. Es enfrentar los problemas del día a día, comprometerse con causas sociales, dar lo poco y lo mucho a quien lo necesite, pero siempre siendo humildes. Significa tener principios sólidos y estar dispuestos a defenderlos en cualquier contexto. Es ser únicos en nuestra esencia, al convertir los reveses en victorias, levantándonos para crecer.

Son infinitas las cualidades que describen a nuestro eterno Comandante. Realmente, hay que poseer tantísimos valores para ser merecedores de esta denominación. Esta consigna se convirtió en un grito de unidad, porque es una declaración personal que nos conecta con el legado de lucha y consagración que nos identifica como cubanos.

En momentos críticos como los que estamos atravesando, esta afirmación resuena como un recordatorio del deber hacia la Patria y el compromiso con los valores revolucionarios.

Cada cubano lleva consigo una imagen única de Fidel, matizada por sus vivencias y contexto personal, pues muchos lo recuerdan seguramente como ese pequeño curioso que nació en Birán, pero para algunos, es el barbudo que les enseñó a valorar la educación y la salud como derechos totalmente gratuitos, quien logró junto a su pueblo que generaciones enteras se alfabetizaran y formaran profesionalmente por medio de diferentes instituciones educativas, quien creó desde los laboratorios más importantes en la bioquímica cubana hasta los médicos de la familia en el pueblo más pequeño y lejano, para que todos tuvieran acceso a la salud gratuita, con el esfuerzo conjunto de los profesionales de este sector, a quienes debemos ser el primer país en América Latina que a pesar de ser cruelmente bloqueado y limitado por los Estados Unidos, logró crear la vacuna contra el virus mortal Covid-19. Otra mayoría lo recuerda como el líder que les brindó esperanza en tiempos de crisis.

En la historia de los campesinos, fue ese hombre que valoró el esfuerzo y el origen de los frutos que otros disfrutaban, quien con la Reforma Agraria, otorgó los derechos que las personas rurales no poseían, propició la creación de cooperativas agrícolas y programas destinados a la atención de este sector y su desarrollo en tecnologías y recursos humanos.

En la vida del niño Elián González, hoy un hombre, representa una figura paternal que luchó por su bienestar y su regreso a casa, organizó manifestaciones masivas en Cuba y se presentó como el protector de sus derechos ante el mundo para lograr su regreso al país, su derecho de ser cubano; este hecho es un símbolo de la lucha contra el imperialismo.

En la memoria de los Cinco Héroes, representa la lucha por la soberanía y el reconocimiento por proteger a la nación, durante su tiempo en prisión, Fidel hizo campaña por su liberación y enfatizó su importancia para la seguridad nacional.

Es símbolo de lucha por la justicia social para los abogados, y su alegato La Historia Me Absolverá es un ejemplo de cómo el derecho puede ser utilizado como herramienta de resistencia y cambio social.

Para países en desarrollo, particularmente en África y América Latina, Fidel envió miles de médicos, educadores y técnicos cubanos a cumplir misiones solidarias. Sobran los ejemplos de solidaridad con los pueblos del mundo, incluso cuando su país atravesaba situaciones complejas.

Y claro, fue visto por sus enemigos como un obstáculo significativo para intereses en Cuba. Se convirtió en un blanco constante de ataques y conspiraciones por parte de diversas fuerzas contrarrevolucionarias, incluyendo la CIA y grupos mafiosos, que buscaban desestabilizar su gobierno y eliminarlo físicamente. Según informes cubanos, se registraron 638 intentos de asesinato contra él, aunque solo alrededor de 150 llegaron a ejecutarse efectivamente.

La diversidad de interpretaciones sobre quién es Fidel refleja la riqueza del pensamiento de los cubanos. Las nuevas generaciones, que no vivimos directamente el triunfo de la Revolución, estamos redescubriendo su legado a través de relatos históricos e historias familiares.

Mi primera versión de Fidel, fue aquel personaje revolucionario que me enseñaron cuando estudié la Historia de Cuba, en la primaria, luego fui creciendo y pude entender por valiosas enseñanzas de mi familia y maestras que el presente que vivía era posible gracias a él. Al nacer, gocé de derechos y condiciones que mis abuelos solo soñaban tener.

Sobre Fidel, viví el tiempo de su muerte, en la fría mañana del 2016. Yo tenía 9 años, recuerdo al barrio en silencio viendo la noticia en la televisión, en ese momento no pude comprender totalmente el peso de esa pérdida; hoy, desde la madurez, noto su ausencia en el actuar de mi país, durante esos días el clima estaba lluvioso y turbulento como si el cielo hubiera comprendido el sentir del pueblo.

La vida en Cuba cambió después de su muerte, pero su esencia se encuentra desde las aulas hasta los barrios, en cada acto de solidaridad y en cada esfuerzo por construir una sociedad más igualitaria, más comprensiva, más real. Cada vez que un cubano se esfuerza por ayudar a su prójimo o lucha por una causa justa, está actuando en consonancia con los principios que él defendió.

Los cubanos no solo recordamos al líder, lo vivimos en nuestro día a día, adaptando su legado a nuestra realidad, en los espacios que lo recuerdan, en la reproducción de sus discursos y el grito de "Yo soy Fidel", que si bien nos recuerda nuestra raíz y el camino a seguir, no siempre muestra todo lo que significa ser Fidel.


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