Conocí a Antonio Matos porque mi abuelo llamó un día diciendo que le habían regalado un pedazo de la piedra en la que están los restos de Fidel. Mi abuelo es un soñador y un romántico, por eso pensé que alguien le había hecho ese cuento y él se lo había tragado, y hasta se lo dije. “Me lo trajo el escultor que la hizo, es mi primo”, aclaró mi abuelo. Desde ese momento, le seguí el rastro al recién conocido miembro de la familia.
Read more El holguinero que esculpió la Roca Eterna