Habitar
- Por Isabel Hechavarría Hernández
- Visto: 150
- +
Antes de aprender a ser otras mujeres sobre un escenario, María Luisa Clark tuvo que conseguir que la dejaran ser artista. Llegó al Teatro Lírico de Holguín siendo muy joven, con una voz que todavía debía formarse y una timidez difícil de conciliar con todo lo que vendría después. Sin embargo, el primer obstáculo no estuvo en ella, sino en casa. Su padre conocía bien el ambiente teatral, se definía como “ratón de camerino” y no quería que su hija entrara en aquel mundo del que, según decía, no podían contarle cuentos.