Cary y el compromiso de ser continuidad
- Por Yani Martínez Peña
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Fotos: Cortesía de la entrevistada
En el municipio de Holguín, el nombre de Caridad Maure suena a compromiso joven. Licenciada en Educación Especial, graduada con Título de Oro y hoy cuadro profesional de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Cary —como la llaman todos— representa esa generación que no solo hereda instituciones, sino que las revitaliza con ternura y rigor científico.
“Siempre tuve claro que quería ser "Camilito" o maestra. Me decidí por la enseñanza especial, una profesión de amor infinito. Me gradué en 2022 en la Universidad de Holguín como la mejor graduada de mi carrera. Mi vida laboral comenzó en la Escuela Pedagógica José Martí, impartiendo asignaturas complejas como Psicología y Anatomía. Incluso fui asesora de actividad científica y parte del gabinete psicopedagógico junto a Rosilema Rodríguez, quien hoy es la Secretaria General de la FMC en el municipio”.

Precisamente el trabajo en la Federación las volvería a unir y sería esta organización la que atraparía el talento, la sensibilidad y la energía de Cary definitivamente:
“Fue algo orgánico. Al graduarme, me eligieron Secretaria General de mi bloque (el 439). Acepté emocionada porque es la organización que aglutina a todas las cubanas. Allí mi nombre cambió: los niños ya no me decían "Cary", me llamaban "la muchacha de la FMC" o "la payasita Alegría". Ese amor desde la base fue lo que cautivó a la dirección nacional y provincial. Tras un proceso de reserva y pasar la Escuela del Partido, asumí este reto profesional que no estaba en mis planes originales, pero que hoy considero lo más bello que me ha pasado”.

Una de las matrices contrarias al proceso revolucionario que desde las plataformas digitales se intenta imponer es que los jóvenes ya no quieren sumarse a estas organizaciones; sin embargo la experiencia de Caridad en su interacción permanente con dirigentes de base, demuestra cuan alejada está esa idea de la realidad.
“No coincido con que la juventud esté perdida solo porque no se parece a la de otros tiempos. En Holguín veo a muchachas de entre 15 y 18 años dirigiendo delegaciones. El desafío es lograr que sientan el compromiso de ser continuidad. Somos más los jóvenes dispuestos a transformar realidades desde una posición revolucionaria que los que dan un paso atrás. El secreto está en mirar al futuro sin miedo, aunque el camino se vuelva rocoso”.

Su afirmación invita a indagar en la dirección hacia la que debe dirigir la mirada y los esfuerzos la organización que representa a todas las féminas cubanas.
“El reto mayor es fortalecer el funcionamiento desde el bloque y la delegación, como quería Vilma Espín. Tenemos deudas en temas críticos como la prevención de la violencia de género y el consumo de drogas; ahí es donde estamos volcando nuestros mayores esfuerzos de concientización. Por otro lado, el trabajo político-ideológico con niños y adolescentes es hoy uno de nuestros mejores resultados”.

Uno de esos momentos que ha puesto a prueba todo su arsenal de competencias profesionales así como su temple y humanismo fue el paso del huracán Melissa por la provincia, cuando la atención a los damnificados, especialmente a las mujeres y niños se convirtió por esos días en el centro de su vida.
“Fue mi primera vez enfrentando algo así y sentí temor, pero la respuesta fue inmediata. Tres días antes ya estábamos activados. En la recuperación, las federadas fueron protagonistas en la limpieza y en la recogida de donativos para los damnificados de Cacocum y "Urbano Noris".

“Lo que jamás olvidaré fue la celebración de los quince años de Mariannis en el centro de evacuación de la escuela pedagógica. Ver a tantas manos unirse para cumplir el sueño de esa niña en medio de la tragedia me hizo llorar de agradecimiento. Esas horas sin descanso dejaron una huella de amor que define lo que somos: una gran familia”.
Una joven como Cary, en un país como el nuestro donde las mujeres pueden soñar y elegir el futuro que desean para sí mismas, tiene un sinfín de oportunidades por delante; pero ella tiene claro que en su horizonte inmediato está seguir superándose para representar cada vez mejor a la mujer cubana y continuar luchando por sus derechos, con ciencia y sensibilidad.

“Actualmente curso un Diplomado de Formación de Género para prepararme mejor ante la violencia de género. Mi meta es realizar una maestría en Ciencias Políticas y seguir estudiando idiomas. En lo personal, agradezco infinitamente a mis padres por los valores que me dieron, y a mi esposo por su acompañamiento incondicional.
“La mujer cubana es una revolución dentro de la Revolución, la que nos dio dignidad y derecho a decidir. Visualizo un futuro donde sigamos siendo esa fuerza fundamental, siempre vencedoras de imposibles”.
