Campesino con raíces profundas

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entrev campesino 01Fotos: Ariel M. Nico

Natural del holguinero municipio de Calixto García, el campesino Radamé Mora Mora acumula amplia trayectoria siendo vicepresidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios Adel Calderón Fonseca. La vida de este hombre del surco está entrelazada con la tierra que cultiva.

“Procedo de familia campesina, mis abuelos y padres desarrollaban esta labor, tenemos arraigado el amor a la tierra, hoy cultivo siguiendo este legado”, explica Mora.

Radamé comenzó la trayectoria en el sector cooperativo y campesino en el año 2000: “Inicié como jefe de área y luego como asesor jurídico de tierras en el territorio de Calixto García. También formé parte del buró de la esfera agroalimentaria, siempre vinculado al trabajo en el campo y al bienestar de nuestra gente”, añade con orgullo.

Su formación académica demuestra el compromiso con el desarrollo personal y comunitario. “Comencé mis estudios en la escuela primaria Fidel Arredondo, luego continúo la educación secundaria en la institución educativa Bartolomé Masó, allí inició mi pasión por el deporte, el fútbol principalmente”, confiesa el campesino.

Después de completar la secundaria, cursó el técnico medio en Agronomía, años que fueron de gran utilidad. Radamé transitó por el Servicio Militar, donde tuvo la oportunidad de seguir formándose. “Salí con la Orden 18 y me incorporé a la universidad donde obtuve el título de licenciado en Derecho, me llamaba la atención entender la legalidad detrás del trabajo que hacemos”, explica.

El también delegado de la Agricultura en el municipio Holguín durante cuatro años hasta el 2020 añade: “Estuve atendiendo esferas productivas como caña, café, cacao, ciencia, técnica, y forestación a nivel provincial. La experiencia me permitió desarrollar habilidades que luego aplicaría en la labor como jefe de control de tierras".

La oportunidad de asistir a varios eventos como parte del trabajo en la agricultura lleva al vicepresidente de la CCS a La Habana en cuatro ocasiones, donde intercambió ideas con campesinos de otras provincias.

Radamé regresa a sus raíces

“Permuté la tierra que poseía en ʻCalixto Garcíaʼ para establecerme en Holguín. La parcela está ubicada en La cruz de la misión, carretera al aeropuerto militar, lugar donde cultivo frutas, viandas y hortalizas”.

La cooperativa que preside cuenta con un equipo comprometido. “Hemos agrupado a los productores y los visitamos constantemente, nos aportan todo lo que pueden. Actualmente, la CCS Adel Calderón agrupa a 165 tenentes legales de tierra, entre usufructuarios y propietarios, abarcando mil 50 hectáreas, de ellas 175 dedicadas a cultivos varios.

"Tenemos 18 hectáreas de uso colectivo sembradas con buenas provisiones de calabaza, frijol y caña. Llevamos tiempo trabajando en ello y cosechamos más de diez toneladas de calabaza”, agrega con satisfacción.

El guajiro lleva cuatro años en la CCS con trabajo sostenido. “Nuestra cooperativa fue reconocida como Vanguardia Nacional, producimos más de 700 toneladas de cultivos varios, estamos insertados en el proyecto Nutrivida, contando con tres redes de protección social, principalmente instituciones educativas que reciben el aporte de los productores".

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La comercialización, aspecto clave

“Contamos con tres mercados: uno en la comunidad donde radica la cooperativa y dos en el reparto Hilda Torres de la ciudad de Holguín donde se destinan productos para satisfacer las necesidades de la población", comenta Radamé Mora.

Sin embargo, la realidad del bloqueo de Estados Unidos a Cuba y sus efectos innegables dejan huella en el sector. “Realmente tiene grandes incidencias, no contamos con implementos para trabajar la tierra, dificultades que enfrenta la cooperativa, porque la empresa que asegura esas producciones no tiene insumos para nutrirnos. La escasez se traduce en reducción de la fuerza laboral y, por ende, en disminución de la producción. Al no poder explotar tres o cuatro hectáreas, tenemos que limitarnos a dos con los recursos que tenemos”, señala con pesar Radamé.

A pesar de las adversidades buscan formas ingeniosas de sortear los obstáculos. “Utilizamos una misma yunta de bueyes en las diferentes parcelas, un tractor y cinco triciclos eléctricos para facilitar el trabajo del productor. El enfoque colaborativo permite llevar los productos directamente al mercado sin costo extra de transportación".

El compromiso con su labor es reconocido en múltiples ocasiones. Fue vanguardia nacional como cuadro durante varios años, entre sus logros, destaca la medalla por el 60 aniversario de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).

Para él, recibir la condición de Vanguardia Provincial este 2026 representa más que un reconocimiento; es el compromiso renovado con su labor. “Nuestra cooperativa es vanguardia municipal, provincial y por tercer año consecutivo nacional, trabajamos intensamente con los campesinos que conformamos la CCS. Gracias a ellos es que tenemos esos resultados positivos”.

"Cumplimos al 108 por ciento la entrega de viandas, granos y hortalizas, así como el ganado menor, la carne de cerdo y producimos parte de la pesca, porque contamos con una presa”.

"Poseemos cuatro mini industrias que producen encurtidos, embutidos, ahumados, y eso también genera un nivel de producción", explica Radamé, lo que expresa la importancia de diversificar actividades para maximizar la producción.

La familia, parte esencial

“Mi esposa, Yaneli María Pérez García, ingeniera agrícola y jefa del departamento de desarrollo en la delegación municipal, es uno de mis orgullos. Al igual que mi hija, quien está en cuarto año de Defectología, también construye su futuro y es motivo de felicidad para nosotros".

Sin embargo, la vida no siempre es fácil, pero él defiende una premisa: “Estos momentos, más que todo, son de esfuerzo y resistencia, no hay otras palabras. La pasión por lo que hacemos es fundamental para superar cualquier adversidad".

El recuerdo del padre, quien fue guía en su vida, lo acompaña siempre. “Todos los días conversábamos y me orientaba. Hoy no lo tengo, pero sus enseñanzas siguen vivas en mí".

El amor por la tierra es fuerza poderosa que puede transformar vidas. “Siempre hay que seguir adelante”, nos dice dejando una enseñanza que resuena en el corazón. En sus palabras, encontramos inspiración para continuar luchando por nuestros sueños desde cualquier esfera de la sociedad.

John Alex Fernández Leyva
Author: John Alex Fernández Leyva
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Me encanta el periodismo, el poder de las palabras y la magia de contar historias. En el periódico ¡ahora! aprendí a construir sueños y conectar con el mundo.

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