Humildad, prudencia y discreción, me adoctrinó él desde el primer día de trabajo. Cuando comencé en el periódico el cumplía allí mismo 20 años en la profesión-oficio del periodismo, y yo, me convertí en su acólita. Humildad, prudencia y discreción, sugirió él. Es una máxima aplicable a cualquier circunstancia vital y yo trato de seguirla, aunque ahora no se note, pues de seguro la prudencia recomienda me aleje de este acto suicida de escribir, aún joven autora desconocida, sobre el multipremiado escritor que hoy estrena libro.
Read more Mi amigo Rubén Rodríguez y la otra historia sin fin