Trascendental obra escultórica del holguinero Mario Santí
- Por Calixto González Betancourt
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El escultor holguinero Mario Santí García junto a su obra (escultura para el mausoleo de José Martí del cementerio Santa Ifigenia)
Un día, a finales de la década del 90, del pasado siglo, me encontraba en la biblioteca Elvira Capi, de Santiago de Cuba; buscaba datos que faltaban sobre la trayectoria del pelotero Fermín Laffita, de quien escribía un libro. En ese empeño de búsqueda, me encontré con un hecho que desconocía hasta entonces: un escultor holguinero, Mario Santí García, era el autor del monumento funerario al apóstol José Martí Pérez, ubicado en el cementerio Santa Ifigenia, de Santiago de Cuba.
Ese hallazgo me interesó. Al regresar a Holguín, comenté mi “descubrimiento” con el historiador y exatleta César Aguilera, quien conoció a Santí, su niñez y familia, de lo cual me habló: “Mario nació el 14 de enero de 1911 en la ciudad Holguín; era miembro de una humilde familia que vivía en la calle Morales Lemus y varios de sus parientes murieron de tuberculosis, entre ellos su hermana Ana”.
César agregó que, luego de la caída de la dictadura de Gerardo Machado, Modesto, hermano de Santí, fue administrador de correos en Holguín, mientras a su padre se le veía con frecuencia jugando villar en el Liceo. Muy aplicado, Mario estudió en la escuela Los Amigos, en Holguín y practicó atletismo; también cursó estudios en Santiago de Cuba”.

Mediante concurso de oposición ganó una beca en 1928 para la escuela de Artes Plástica San Alejandro, en La Habana, donde se graduó en Pintura, Dibujo y Modelado en 1934. Supe que, en Santiago de Cuba, residía el pintor Justo Orozco, quien fuera compañero de estudios de Mario Santí: “Ambos formamos parte de un grupo de jóvenes de seis orientales, que viajaron, con becas, a la capital del país, para estudiar en San Alejandro. El holguinero Santí era muy inteligente. Vivíamos en una casa de huéspedes y en tiempos del machadato tuvimos líos políticos. Los dos conocimos a Nicolás Guillén”, recordó Orozco.
Añadió: “Cuando se graduó, Mario regresó a Holguín y poco tiempo después retornó a la capital, donde se casó con una muchacha de Güines, la que le dio dos hijos”. En 1935, al fundarse la Escuela de Artes Plásticas de Oriente, en Santiago de Cuba, anexa a la nacional, Mario Santí apareció en el primer claustro de profesores de ese centro, en la cátedra de Modelado Elemental, primer curso. Más tarde por concurso-oposición ingresa en el profesorado de “San Alejandro”, en La Habana, para impartir, en funciones de titular, Modelado Elemental (1943-1950). En 1950, en igual materia, se adjudica la cátedra titular de Modelado Elemental, segundo curso, de dicha escuela.
Monumento a las Madres del Pueblo, en el parque Calixto García de Holguín. Foto: Ariel M. Nico
Me sorprendí cuando conocí los tantos premios que obtuvo en concursos y la cantidad de obras escultóricas y proyectos que llevan su autoría. Entre sus primeros premios está el concurso convocado para erigir un monumento a las madres en la Ciudad de Holguín, que podemos presenciar en una esquina del parque Calixto García. La historiadora y periodista holguinera, Maria Julia Guerra, escribió en ¡ahora! sobre ese monumento: “…se inauguró el 12 de mayo de 1946 el ʻMonumento a las Madresʼ, en acto solemne y grandioso, en el parque Calixto García. La obra fue realizada por Mario Santí…”
Obtuvo también primeros premios en los concursos nacionales para la ejecución de un busto al poeta José María Heredia, para la creación del Monumento a los Mártires en Cárdenas y el ya mencionado para el Mausoleo a José Martí. En Cuba tiene16 obras emplazadas, entre ellas están, además: A Carlos J. Finlay, en La Habana; busto del General Antonio Maceo, en la Ciudad de Holguín; panteón del Gremio de Estibadores y Braceros del Puerto de Santiago de Cuba; y estatua del arzobispo canonizado Antonio María Claret, en el Santuario del Cobre, en Santiago de Cuba. Estuvo en 320 exposiciones colectivas en Cuba y otros países y tres personales. Colaboró con la UNESCO.
Detalles del Monumento a las Madres. Foto: Ariel M. Nico
Mausoleo a José Martí
El Apóstol fue sepultado en cinco ocasiones. Luego de su caída en Dos Ríos (19 de mayo de 1895), los españoles trasladaron su cuerpo a Santiago de Cuba y recibe su primera sepultura en Remanganagua, situado a cuatro kilómetros de la carretera central que une a Santiago con Contramaestre, en un modesto cementerio.
Seguidamente en ese año de 1895 fue colocado en humilde tumba, no digna para el gran héroe, en el cementerio de Santiago de Cuba, en el nicho 134 de la galería sur. “El sudario que lo cubrió tras su primera exhumación se conserva en el Museo La Periquera de la Ciudad de Holguín”, dijo en ¡ahora! la periodista Rosana Rivero. Se hizo un tercer entierro, en el mismo camposanto, el 24 de febrero de 1907.
Sepultura de José Martí en el cementerio de Santa Ifigenia, nicho 134 de la galería sur.
En 1946 se convocó a un Concurso Nacional para construirle una tumba digna al Apóstol. A la convocatoria para la construcción de la nueva tumba a Martí se presentaron 18 proyectos. El concurso fue ganado por el proyecto del escultor holguinero Mario Santí y el arquitecto habanero Joaquín Benavent, en 1948. Para llevar a cabo la obra se realizó una recogida de 20 centavos por cada cubano y bonos por distintas cantidades.
La recaudación de fondos era insuficiente, lo que obligó a gestiones de personalidades, hasta que el senado y el gobierno de Grau San Martín aprobaron el presupuesto complementario. En medio de la construcción del mausoleo, Benavent desistió de continuar y Santí prosiguió solo la materialización del proyecto. Para la edificación del nuevo lugar de descanso fue necesario trasladar los restos al Restablo de los Héroes, en la misma necrópolis, el 8 de septiembre de 1947.

En vísperas del gran acontecimiento, el 29 de junio de 1951, se procedió a colocar los restos del Maestro en una nueva caja metálica y se trasladó al Gobierno Provincial para rendirle el máximo tributo. Allí se le rinden póstumos honores y se vela durante toda la noche, según se relata en EcuRed.
El 30 de junio de 1951, con la presencia de Carlos Prío, entonces Presidente de la República, fue inaugurado el Mausoleo, donde definitivamente reposan los restos de José Martí.
Mausoleo a José Martí, en el cementerio de Santa Ifigenia, Santiago de Cuba.
La enciclopedia cubana EcuRed ofrece la siguiente descripción: “Ese monumento funerario está conformado por un conjunto arquitectónico de 26 metros de altura y 86 de largo, incluidos la cámara funeraria y áreas exteriores. La construcción central tiene forma de hexágono y en las paredes del recinto interior están los escudos, de la década del 50, de 20 repúblicas de América”.
Considerado una joya del arte funerario, el monumento evoca su concepto sobre el homenaje a los héroes. Declarado Monumento Nacional el 10 de octubre de 1978 y Premio Nacional de Conservación en el 2003, es la obra más relevante del escultor holguinero Mario Santí.
Interior del Mausoleo.
El pintor Justo Orozco rememoró que, en los años 50 del pasado siglo, el sobresaliente escultor tenía un taller en La Habana y, en su último matrimonio en Cuba, se casó con la hija de un político. Posteriormente se fue a vivir con su familia a Puerto Rico. Recordó que la última vez que supo del holguinero ya tenía 81 años y había cerrado su fructífera trayectoria de escultor. Otras fuentes indican que finalmente se trasladó a Estados Unidos. En la década de 1970 fue profesor de escultura, en la Universidad de Miami, en Florida. El más sobresaliente escultor en el devenir holguinero murió en Tampa, Estados Unidos, en 1988.
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Principales fuentes consultadas:
1. Trabajo del autor: "La Huella de Santí", en ¡ahora!, diciembre de 1996.
2. Enciclopedia EcuRed.
3. José Veigas: “Escultura en Cuba, Siglo XX”. Fundación Caguayo, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2004.
