Raúl: Símbolo para su pueblo
- Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Raúl es un símbolo para su pueblo, el más fiel de los combatientes a Fidel, con total orgullo de ser su hermano, que siempre lo sigue sin importar el peligro desde los años 50 del siglo pasado y es la conciencia de la Revolución Cubana, que constantemente le quita todo lo que pueda dañarla.
Es su guardián incansable para protegerla de la más mínima nocividad, de cómo robustecer en todos los instantes, para evitarle el más mínimo peligro, con la mayor pureza de amor, consagración, para hacerla irreversible.
Este 3 de junio cumple 95 años de edad y desde su adolescencia lucha por la felicidad de su pueblo como ser humano excepcional, revolucionario de todos los tiempos, amigo, hermano leal y entrañable, esposo, padre, abuelo, militar distinguido, hombre de familia. Un excelente ciudadano como prefería Maceo que lo recordaran e incondicional militante de su Partido Comunista de Cuba.
Ahora la máquina del odio del vecino elabora más maldad con una falacia acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que ni ellos creen.
De inmediato su pueblo en pie de lucha eleva más su dignidad e ignora la nueva patraña de ese torbellino de mentiras y más invenciones.
Como dice Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de la República: "se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba movido por la soberbia y la frustración ante la firmeza de la Revolución Cubana”.
Raúl constantemente defiende la unidad, la fortaleza moral e ideológica de su Revolución, convencido de que el socialismo y su obra se sustenta en la capacidad de resistir para vencer en cualquier circunstancia.
Durante mis años como director del periódico ¡ahora! guardo el privilegio de más de 40 encuentros con el compañero Raúl, como una escuela en cada instante, porque aprovecha para, constantemente enseñar y dar contundentes lecciones de ética, moral, lealtad y principios…
En el 8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba asegura que continúa con el pie en el estribo, como mambí listo para el combate, militando en las filas del Partido como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar su modesta contribución hasta el final de su vida.
En su esmero para proteger la Revolución alerta del peligro de malinterpretar la crítica revolucionaria, que prevalezca el amiguismo y el autoengaño, en lugar del análisis oportuno de los problemas y la toma de medidas pertinentes con la participación adecuada, ¡es una pena realmente! y muy dañino para la Revolución.
Los revolucionarios de ayer y los de hoy, los que no sucumbimos ante el brillo del oropel y las candilejas, los que resistimos el Periodo Especial sin que los enemigos nos arrancaran la más mínima concesión, los que no sabemos “cómo se vive mejor, sino de qué lado está el deber”, tenemos que andar “apretados como la plata en los Andes” y andar a cuatro ojos, y no olvidar jamás en la vida que Fidel Castro Ruz supo manejar todas las crisis y de todos los colores y que supo salir airoso como Hércules, así lo tengo y lo tendré en mi memoria hasta mis últimos días.
Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo. Este, en última instancia, es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es o, peor aún, por el vago".
El marxismo no es solo la única verdadera ciencia de la política y de la Revolución, sino que desde que el hombre tiene conciencia de sí mismo, es la única interpretación verdadera del proceso de desarrollo de la historia humana.
Para mantener esta Revolución se necesita parque ideológico, para mantener esta Revolución hay que dar la batalla de la defensa, y en la producción. Mantengamos esas consignas y veremos que somos indestructibles.
Exhibe el orgullo de ser holguinero para exigir más a los directivos de esta provincia como cuando dijo, a principio de la década de 1990, en el siglo pasado, que solo se sentiría orgulloso de ser holguinero “cuando las viejitas fueran a los mercados y no pudieran con las jabas llenas de alimentos”.
Sabía que el periódico ¡ahora! era el sucesor del Surco, el periódico que fundó el 20 de octubre de 1958 en el Segundo Frente Oriental, y cuando en 1993 nos entrega la Réplica del Machete de Máximo Gómez, muestra satisfacción por ser el primer periódico provincial en recibirlo.
En sus numerosas visitas a su “Patria Chica” desde esos primeros años, de la década del 90, reprocha el triunfalismo en nuestra prensa, sin la crítica que se necesita y, cada vez que coincidimos, tenía que informar si había avance, pero nada, y sentencia: “Me dijiste lo mismo que la vez anterior”, y lo vuelve a recordar en el informe al VIII Congreso del Partido, como una asignatura pendiente.
En julio de 1994, cuando tantos sueños caen en un peligroso hueco, dijo: Sí se puede y, con la estirpe mambí, llama a su Cuba: ¡Al combate, carajo!, desde el teatro Celia Sánchez Manduley, en la sede del Comité Provincial del Partido.
Sí se puede, tal vez una frase rápida, era para convocar a todo un país a no dejar caer la espada de la Revolución, a salir a derrotar el desafío de cada día, sin echarle más culpa ni al bloqueo, ni al Periodo Especial, cuando la nación pierde el 85 por ciento de su comercio exterior y, apátridas en el imperio, preparan maletas para volver.
Siempre atento a tener el oído bien pegado a la tierra, para escuchar mejor a su pueblo, en momentos en que hay que hacerlo todo para subsistir a cualquier precio, cambiar el estilo de trabajo, porque de pronto cambiaron todas las circunstancias.
En 1999, al leer una reseña de la reunión del Buró provincial del Partido que escribí en ¡ahora!, me critica la importancia que le di a los estímulos morales por encima de los materiales. Es un error pensar así, comenta, porque independientemente de una excelente combinación de ambos, los materiales tienen sus resortes en determinadas circunstancias, como la nuestra.
En ese recorrido por la playa Pesquero, en el municipio de Rafael Freyre, en el norte de la provincia de Holguín, nos dijo a mí y a la colega Beatriz Rodríguez: “Vamos a llenar esto de hoteles para el turismo”. Luego comenta en diferentes lugares que los miramos incrédulos por tamaña decisión. ¡Realmente fue un gran desafío!
En la asamblea provincial del Partido, en el Teatro Celia Sánchez Mandile, el 23 de octubre de 1999, expresa: " es una vergüenza que Holguín, con más de un millón de habitantes, ocupara, en el béisbol, el lugar donde permanece". Los Cachorros responden y el 28 de junio del 2002 son los campeones de Cuba, con mucha alegría lo festeja, al igual que Fidel, quienes se reunieron, indistintamente, varias veces con el equipo.
Asi es Raúl, absoluto luchador, con constantes iniciativas creadoras, incansable espíritu de lucha, innovador, audaz y no satisfacerse con lo hecho, siempre queda mucho por concebir, además, de realizar las promociones en los momentos oportunos y dominar cuando ya termina la misión, para irse en alta, no en baja.
Confía mucho en la juventud cubana, defiende que nuestro Partido debe ser cada más democrático, eficiente y aclara: “La discrepancia no es oposición”.
Exclama: “Por la férrea audacia de Fidel es que estamos aquí, con una inconformidad permanente, sin complacerse jamás y absolutamente honesto”.
¡Raúl es Raúl! Que nadie se equivoque. ¡Raúl es Cuba! Muchas felicidades en su 95 cumpleaños.
