Artistas mexicanos defienden el arte circense
- Por Milo García
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Fotos: De la autora
Un esclavo romano llamado Eunus escupió fuego por la boca para convencer a sus compañeros de que tenía poderes sobrenaturales. Quería que se rebelaran contra las autoridades. Eunus lo logró escondiendo una cáscara de nuez que contenía material ardiente en su boca.
Actualmente, escupir fuego es uno de los números más sorprendentes en un espectáculo circense. Así lo demostraron artistas del estado mexicano de Quintana Roo, quienes ofrecieron un espectáculo único en el marco de las actividades por la 33 edición de las Romerías de Mayo.

El espectáculo comenzó con los artistas haciendo un llamado a los holguineros por los alrededores del parque Calixto García. Luego de una breves indicaciones de mantener distancia, el público pudo remontarse a tiempos ancestrales donde el fuego era parte esencial de la vida.
Si ya los malabares causan sorpresa por sí solos, cuando se les agrega fuego resultan aún más memorables. El sonido de las llamas, el vapor que llega a todos y cada uno de los presentes y la tensión por el posible roce con la piel convierten al show en algo único.

A medida que avanzó la presentación, más holguineros se sumaron a los aplausos y ovaciones, y es que el peligro al que se enfrentaron los artistas con el control sobre el elemento del fuego, no hizo más que crear admiración.
Los integrantes del grupo utilizaron diferentes accesorios para crear coreografías dinámicas y así atrapar a los holguineros con el juego de luces. Los artistas, pertenecientes a la Fundación Artis, marcaron la diferencia en la programación del evento.
