A Víctor, la radio no le gusta
- Por Miguel Corella Buitagro
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Fotos: Cortesía de Víctor Osorio Zaldívar
Aristóteles decía que "la excelencia no es un acto, sino un hábito". Si buscáramos una traducción sonora de esa frase en la historia de la radiodifusión cubana después de 1991, el eco nos devolvería, sin duda, el nombre de Víctor Osorio Zaldívar. Cumplir 35 años de vida artística haciendo radio no es solo una cifra; es un mapa de sentimientos trazado en el aire.
Dicen en Holguín que Víctor posee un don extraño. El periodista Rigoberto González Limiñana lo bautizó con la precisión de quien reconoce a un maestro: "El Rey Midas de la Radio". Y no se equivoca. Todo lo que Víctor toca se convierte en oro, asegura el también periodista Félix Hernández, pero no por azar, sino por esa mezcla de rigor y sensibilidad que solo los grandes poseen. Para la destacada locutora Yamilka Arredondo Lara, quien ha caminado a su lado en la aventura de animar la vida, él es, sencillamente, "El Genio de la Radio" y para el periodista Aroldo García es "El Vitico Integral de la Radio".

George Steiner decía que "el sonido es el color del pensamiento". Sí, esto es cierto, Víctor ha pintado para Cuba el fresco más vibrante de las últimas décadas. No es casualidad que, desde sus inicios, la mirada aguda de la asesora, Milagro Fuentes, viera en él algo que trascendía la técnica: ella lo llamó el "Spielberg de la Radio". Años después, esa profecía sería confirmada en la capital por Juan Carlos García del Vallín, director en Radio Progreso, al reconocer en Víctor esa capacidad audiovisual de crear mundos invisibles pero tangibles.
La radio, como afirmaba Gaston Bachelard, es "el espacio de la intimidad absoluta". Víctor entendió esto desde sus inicios. En la emblemática Radio Angulo, su firma quedó grabada en la memoria colectiva con espacios que son ya instituciones: desde el dinamismo de AM-FM, Estamos tan cerca y La fórmula, hasta la compañía nocturna de Caribe 11 pm y De madrugada. No se limitó a crear; tuvo la humildad y la inteligencia de rediseñar lo que ya existía, dándole un nuevo aliento a Señal, Qué tal joven y Dígame y algo más.

Su paso como fundador de Radio Holguín fue un huracán de renovación. Creador y artífice de Buscando la Noticia y Buena Suerte. Durante tres años fungió como Jefe de Programación de esta radio emisora. Su impulso en la parrilla fue reconocido por la directora Natalia Díaz Riverón. Víctor, junto a todos los que se sumaron a la gran tarea, demostraron que la radio es un organismo vivo que necesita evolucionar para no morir.
A su llegada a capital en Radio Cadena Habana devolvió El Color a la Noche y La Guarapachanga, y en Radio Habana Cuba nos puso a pensar con Tecnociencia.

Ya en Radio Progreso, "La Emisora de la Familia Cubana", Víctor se convirtió en el guardián de nuestra identidad. Proyectos como Tengo, El Guateque de mi Bohío, La Nueva Fiesta Guajira, Calibán Danzante, Magia de Sueños, El Mensaje, El Tumbaito, Novela de las Dos y la revitalización del icónico musical Ritmos, demostraron su capacidad para navegar entre lo tradicional y lo moderno. Pero su inquietud no se detuvo allí.
Sin embargo, es quizás en la productora Radioarte donde la maestría de Víctor ha alcanzado una dimensión épica. Dirigir la Novela Cubana, Seriales y Novelas policiacos, Cuentos y Teatros requieren de buen tino yconocimientos, puestos en práctica en cada entrega. Su labor en Cuentos de mi Isla Bella, integrando a niños con actores profesionales, es una obra de amor que la crítica ha sabido honrar: el Premio Excelencias 2024 y el Premio Caracol 2025 son solo testimonios físicos de una grandeza que ya era evidente desde 1992, obteniendo premios en Festivales Nacionales de la Radio Cubana y otros eventos.

Platón sostenía que "la música da alma al universo y alas a la mente". Víctor ha sido el viento bajo esas alas para muchos de nosotros. Participante fundador del concurso de radio joven Antonio Lloga In Memoriam, ha dedicado su vida a que el relevo sea tan apasionado como su propia entrega. Por eso, el Micrófono de la Radio, otorgado por la Dirección Nacional de la Radio Cubana, no es el final de un camino, sino el reconocimiento a un hombre que ha hecho de la sintonía un hogar.
A ti, Víctor, que nos has enseñado que la radio es el arte de ver con los oídos y sentir con el alma; a ti, que has sido catalizador de sueños y arquitecto de parillas de programación que hoy son leyenda: gracias. Gracias por las lecciones que no están en los libros, por la paciencia del maestro y por la visión del genio.

Como alguien que ha tenido el honor de aprender bajo tu guía, solo puedo decir que estos 35 años son apenas el preámbulo de una obra que ya es eterna. Porque mientras haya una antena encendida y un oyente esperando una palabra, el "Rey Midas", "El Genio", "El Vitico Integral" "El Spielberg de la Radio" seguirá transformando el silencio en la magia más pura de la comunicación.
¡Felicidades, Maestro!

