Dama de la Higiene y la Epidemiología
- Por Guilian Cruz López/ estudiante de periodismo
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María Eugenia siempre quiso ser médico, de niña sus juegos predilectos eran los relacionados con las Ciencias Médicas. Por eso cuando terminó el preuniversitario "en las tres posiciones puse medicina”.
Era lo que ella quería y aunque muchos la advertían de muchas maneras, como “no cometas ese error y pide otras cosas”. “No renuncié a mi sueño y sí se cumplió con creces".
Durante la carrera conoció a un profesor de psicología con el que asistió a diferentes jornadas científicas con trabajos relacionados con la epidemiología, "yo ni sabía que se llama así, pero estaban relacionados con el comportamiento de las enfermedades en una comunidad. Me gustó esa línea de prevenir y allí comenzó todo".
María Eugenia Escobar Pérez es holguinera de origen, aunque al terminar la secundaria se mudó hacia La Habana. Allí hizo el preuniversitario y en 1972 inicia la universidad. Al terminar la carrera todos eran enviados a diferentes provincias para realizar el posgraduado, en su caso le correspondió la antigua provincia de Oriente, donde la ubicaron en el municipio de Rafael Freyre, en específico en la localidad de Santa Lucía.
Más tarde se convirtió en Epidemióloga de primer grado y le siguió el segundo grado en Higiene y Epidemiología y así comenzó a trabajar en la Dirección Provincial de Higiene y Epidemiología de Holguín. Actualmente es profesora consultante y miembro del Tribunal para la especialidad de segundo grado en la provincia.
Ha estado presente como médico y epidemióloga en todas las epidemias importantes que han azotado este país, desde que triunfó la Revolución cubana. Durante la COVID-19 la ocupaba lograr una mayor preparación, instrucción y promoción de las buenas prácticas. “Reunimos y capacitamos desde los trabajadores por cuenta propia, cuya labor los vincula de manera directa con turistas, personal de turismo y salud hasta la facultad".
En su tiempo libre le gusta buscar información científica en las redes e instruirse en los últimos avances en materia de salud. Es positiva; feliz con su familia, con ver a las personas contentas. “Me hace feliz casi todo".
Recuerda que en Santa Lucía la ubicaron como clínico, porque era vertical de medicina interna, pero atravesó por diferentes áreas. "Me acabé de graduar en esa época, porque tenía que hacerlo todo con independencia del profesor y el residente".
Esta Dama de la Higiene y la Epidemiología señala que “al paciente hay que escucharlo y no estar apurado. El posgraduado se prolongó a seis años, porque había menos graduados y en ese municipio, no había ninguno. Durante mis años allí fue directora del hospital y del municipio.
¨Hoy en día algunos no quieren ni hacer un posgrado cerca, pues yo vine del Vedado para acá y caí en aquel pueblo que hoy asumo como mío también".
Separada la especialidad, en ese entonces, hizo Epidemiología pura de primer grado y tuvo que retornar nuevamente a “Freyre” en 1987. "Cuando iba a escoger esta especialidad me dijeron: ¿Vas a dedicarte a caerle atrás a los mosquitos?- . La Epidemiología no es solo eso, hoy por hoy las personas deben haberse dado cuenta de la importancia de esta especialidad. Nosotros buscamos la causa de los problemas, lo que perpetúa la enfermedad. El médico cura al enfermo y nosotros vemos al enfermo y al sano para que no enferme".
¿Cuánto aporta el posgraduado a la formación profesional?
En mi posgraduado aprendí mucho, yo no era remitidora, por ejemplo durante mi formación no vi un caso de leptospirosis. Un día llega un joven de la raza negra con una sintomatología extraña y no le encontraba nada, pero estaba mal y le dije a su mamá que no sabía lo que tenía, así que lo remití y le pedí que a su retorno me dijera lo que tenía y al cabo de los días la señora me dijo: la enfermedad del ratón- a partir de ahí nunca se me fue un caso con esa patología. El médico tiene que saber cuándo su paciente está grave y si no sabe, buscar ayuda".
Una vez en el Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, como jefa de programas, opta por el segundo grado de Higiene y Epidemiología, para la cual debía destacarse en el accionar de primer grado. En el 2017 se convierte en profesora consultante, que le exige tener actividad; sin embargo, a sus 72 años María Eugenia no pierde la costumbre de ir todos los días al trabajo.
“Pienso que me hace bien y dentro de esa actividad me dedico a la promoción de salud en los medios, en los que llevo muchísimo tiempo".
¿Cómo ha sido el trabajo en los medios de prensa?
"En la prensa plana he colaborado con muchos trabajos dirigidos a proporcionar la información necesaria para la población. En la televisión he participado en varios espacios, como Mitos de la Salud, Espiral (que ya no existe) y en Primer Plano. En Radio Angulo colaboro en varios espacios, entre ellos Primera página.
"Llegué en el 2010 para conversar sobre hepatitis y la directora me sugirió hablar sobre las diarreas, puesto que el cólera había llegado a Haití. Acepté, porque el epidemiólogo tiene muchas herramientas, luego de esto se volvió fija mi presencia los miércoles en “Estamos tan cerca”.
"De igual forma cuando la situación epidemiológica lo amerita asisto a muchos programas. Por ejemplo, en los meses de la pandemia de COVID-19 iba todos los días".
Por su colaboración le entregaron el Micrófono de la Dignidad en 2022, máximo galardón que otorga el sistema de la radio en Holguín.
"Hasta que la vida me lo permita, mientras tenga la capacidad de comunicar voy a estar ahí".
Sobre su colección de minilibros...
"Hoy en día el Internet ha sustituido los libros, pero yo creía que necesitaba algo de fácil manejo en caso de encontrarse en lugares alejados y así surgió la idea de hacer un minilibro colección de bolsillo. Mi primer texto fue sobre el cólera, se publicó y lo nombré Colección, porque sabía que realizaría otros.
"Le siguieron muchos más, entre ellos uno sobre el manejo epidemiológico del dengue y el actuar del personal de la Campaña Antivectorial.
"Cuando surgió la venta de comida en la calle, diseñé un curso para manipuladores de alimentos, que evita la contaminación de los consumidores. No están publicados porque apareció la COVID-19 y todo se complicó, pero los he compartido y lo importante es la utilización de ese contenido".
¿Cuál es la importancia del trabajo en la comunidad?
"El epidemiólogo como el médico tiene que ir al terreno. En la comunidad se define todo, incluso entre la atención primaria, secundaria y terciaria, es en la primaria donde se resuelven la mayoría de los problemas. Cuando usted tiene un buen médico de familia lo resuelve todo, porque pesquisa, promueve, protege, busca... Para controlar cualquier epidemia si no participa la comunidad no se logra. La mayoría de las cosas se hacen en la comunidad, usted puede evitar que una persona fume, fomentar el ejercicio, atender a los hipertensos".
¿Qué características no le pueden faltar a un epidemiólogo?
"Dedicación, fortaleza, voz de mando, preparación, pero sobre todo vocación y amor. Es trabajar con la comunidad, pero con la sana para que no enferme. Cualquier especialidad tiene que saber de epidemiología como nosotros nos nutrimos de las especialidades clínicas, porque creo y estoy segura de que la Epidemiología es la ciencia central de la salud pública".