Honor y gloria

El aire de la mañana de este viernes en el parque Calixto García es denso, cargado de un peso que no era solo el de la humedad oriental. Bajo el frontis neoclásico del Museo Provincial La Periquera, centinela de tantas historias, una bandera cubana y de la gesta del 26 de Julio, inmóviles y pesadas, cubren un espacio que ya no era un monumento, sino un féretro simbólico. No se oía el habitual rumor de la ciudad. La Periquera guarda un silencio nuevo, el silencio que solo precede al tributo a los hijos que no regresan.
- Por Liban Fernando Espinosa Hechavarría
- Categoría: Opinión
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