El atragantamiento puede evitarse
- Por Lourdes Pichs Rodríguez
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Especialistas alertan que el atragantamiento es una de las principales causas de muerte accidental en niños menores de cinco años, por lo cual advierten que al comenzar a gatear o a comer, resulta imprescindible protegerlos de la asfixia.
El tema lo expone la experta en Promoción y Educación para la Salud del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Holguín, la doctora Rosario Hernández, quien apuntó, enfáticamente, que a los pequeños no se les puede perder de vista, porque ellos “exploran introduciéndose objetos y alimentos en la boca que pueden llevarlo al atragantamiento, incluso a la muerte”.
Advirtió que la mayoría de los casos reportados ocurren en el hogar con alimentos y cuerpos que pueden parecer seguros para los mayores al cuidado de los niños, pero pueden acarrear un susto a la familia y el bebé o comprometer su vida, por eso es imprescindible que el proceso de alimentación se haga bajo la supervisión de un adulto responsable.
“Es necesario trocearle determinados alimentos y propiciarle un ambiente tranquilo, sin juegos, celulares u otras distracciones; evitar introducir comidas mientras llora o con la boca llena, siempre dejarlo masticar hasta que pueda tragar sin mayores dificultades”.
Sobre por qué ocurre las asfixias, la especialista explica que en la mayoría de las ocasiones se dan cuando “la comida o los objetos pequeños quedan atascados en la garganta y bloquean las vías respiratorias, que impiden llegue oxígeno a los pulmones y al cerebro, el que al estar más de cuatro minutos sin oxígeno, puede causar desde daño cerebral hasta incluso la muerte”.
“La tráquea en menores de cinco años mide apenas de cinco a seis milímetros, lo que significa que para ellos un bocado de comida puede convertirse en un tapón y si se bloquea esa vía, en menos de 30 segundos puede dejar de respirar, por lo cual un leve descuido con la comida suele convertirse en una emergencia crítica en segundos”, advirtió.
Hay muchos alimentos que pueden resultar muy peligrosos en esas edades; sin embargo, citó, como los que mayor visita a un hospital originan, a las uvas y otros frutos similares, porque “poseen exactamente el diámetro de la tráquea de un niño pequeño, son resbalosas, y su forma redonda crea un sello hermético que bloquea el aire por completo”.
Otro producto muy de moda, por estos tiempos, y que resulta muy riesgoso, son las salchichas, por su textura y elasticidades; además están los caramelos, las rositas de maíz, frutos secos y otros, como el mamoncillo, la ciruela, las gomitas y bombones, así como trozos grandes de carne, pan y otra larga lista.
Junto a este aviso, a modo de exhortación o llamado, la especialista recomienda cortar siempre en trozos bien pequeños los alimentos, ofrecerlos al niño cuando está sentado y tranquilo; no propiciarle nada en un carro en marcha, acostado, meciéndose en un balance o en otros sitios que puedan conducir a una tragedia.
De igual manera, verificar qué juguetes le propiciamos a los niños o cuales juegos facilitamos y siempre supervisar el lugar donde están, porque “el
atragantamiento es silencioso, no hay grito, no hay tos... cada segundo cuenta para actuar y evitar la asfixia”.
Aclaró que este llamado no es para meter miedo y prohibir esto o aquello, es para que los padres, la abuela y demás familiares al cuidado de los menores sepan cómo proteger a los menores del peligro y actuar en caso de estar en una emergencia de este tipo.
