Adiós al 2025
- Por Hilda Pupo Salazar
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Al despuntar el último día de 2025, Cuba no hace simplemente un balance; realiza una revisión de trincheras. El año que termina ha sido, una vez más, un campo de batalla. No solo contra la escasez material, el azote del clima o las persistentes limitaciones de una economía asfixiada, sino por la preservación misma de un proyecto soberano. Los números hablarán de desafíos económicos, de una recuperación en ciernes y de los efectos del recrudecimiento del bloqueo, ese viejo enemigo que se niega a claudicar. Pero la verdadera contabilidad está en el espíritu de un pueblo que, fiel al legado histórico, sigue combatiendo.
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En el Día de la Resurrección las personas deben cruzar un puente sobre el infierno llamado Sirat; el camino es una delgada línea. Algunos lo cruzan de forma rápida y llegan al Paraíso, otros tardan años, y los más desafortunados caen al Infierno. Para cruzar hay que seguir un ritmo. Mientras se desatan pequeñas tormentas de arena suena una música, su volumen es tan alto que el cuerpo vibra, esta no es para escuchar sino para bailar. Es un four on the flour.
Los Cachorros de Holguín (terceros, 43-28) están de modo play offs, para satisfacción de un pueblo que respira béisbol, y año tras año han seguido y apoyado a su plantel, en mejores y malos tiempos. Se llega a esta clasificación añorada, 16 temporadas después de haberlo logrado por última vez. Son pilares de este logro, en la LXIV Serie Nacional, la adecuada preparación antes del campeonato y la conformación de una mejor nómina, con equilibrio en los distintos factores de juego y mejor reserva, que en ediciones anteriores.