Tropezando con el QR

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pago QR 01Foto: Alexis del Toro

“Si cerramos, vamos a ver qué van a comer ustedes”, la amenaza tipo ofensa me ha sido lanzada en dos ocasiones. Dos veces he sentido como si me propinaran un galletazo en pleno mentón, como si estuviera mendingando comida o un favor, a pesar de que el dinero, el salario de un mes de trabajo fuerte está ahí, en una tarjeta, pero no vale nada, hay que ir con billetes constantes y sonantes, 50 pesos en adelante, pues parece que los de 20 y menos provocan alergia a algunos bolsillos y sacos donde los guardan.

En ambas ocasiones esa ha sido la respuesta de vendedores al insistir comprar a través de los canales de pago en puntos de venta de la ciudad de Holguín. La primera vez su protagonista fue un mozalbete detrás de un mostrador de uno de los quioscos instalados en la Plaza Cultural Lenin, del reparto homónimo, lugar público ocupado sin ningún tipo de licencia, por estos trabajadores por cuenta propia.

La segunda ocasión se originó también de una joven, que entre otros productos despachaba files de huevos en un local arrendado a Tiendas Caribe, en la calle Narciso López, entre Cuba y Garayalde, donde la dependienta quiso llegar más lejos y de hecho lo hizo, con sus faltas de respeto, al tratar defender lo indefendible, porque “ustedes están ciegos”, “vayan a Los Chinos a ver si les venden plátanos u otros productos si no llevan el dinero” y “otras Mipymes si lo hacen (pago en línea), porque tienen amistades en el Banco y dejan extraer el dinero que quieran” hasta “pueden decirlo donde quieran”.

Tanto en uno como otro establecimiento aparecía el QR visible al cliente, pero solo de lujo o exhibición, como sucede en muchas Mipymes y locales de trabajadores por cuenta propia (TCP); así como en mercados agropecuarios arrendados y otros, “por si vienen a inspeccionar”.

Seguimos tropezando con la misma piedra, una y otra vez, a pesar de existir normas que legislan el derecho del cliente a acceder a bienes y servicios en la red de tiendas, puntos de ventas y mercados estatales y de los nuevos actores económicos, porque para lograr la licencia comercial o permiso para abrir un negocio, ante todo debe cumplir con la Resolución 93/2023 del Ministerio de Comercio Interior, que establece la obligatoriedad de poseer las facilidades de pago por canales nacionales o terminales de punto de venta, para comercializar bienes y servicios al consumidor.

Sin embargo, algunos al emprender la actividad olvidan el compromiso contraído y al hacerlo incurren en violación de la Resolución 93, que hoy por hoy, es vilipendiada a su antojo por una mayoría de los comerciantes, tanto de establecimientos consolidados en la actividad como de pequeños puestos de expendio de productos.

Demostrado está que las miles de quejas de la población, lamentablemente, caen en saco roto, porque no existe acción ejemplarizante contra los incumplidores, ni los obligados a hacer valer la Resolución de marras son consecuentes con la fiscalización de lo establecido.

Sobre la culpa que muchos echan al Banco, en más de una ocasión hemos solicitado explicación al respecto y el silencio hemos tenido por respuesta, pero lo cierto es que sí hay varias Mipymes en Holguín que facilitan los canales de pago, no limitan las compras y mucho menos multan con el 10 por ciento al consumidor ¿Por qué unos sí y otros no?

La respuesta la necesitamos, para no solo hacer valer la Resolución 93 del Mincin, sino también para rebatir la socorrida excusa de los comerciantes y no vernos en el triste plano de “rogar” un canal de pago y menos soportar que nos echen en cara que comemos gracias a su “bondad y existencia”.

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