Pedro Sotto Alba: Comandante de Honor

  • Por Maribel Flamand Sánchez
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Entre los pobladores del municipio holguinero de Moa su nombre es recurrente y su imagen, esculpida en material duro, tenaz, resistente como su temple, es para el lugareño el más alto símbolo de la responsabilidad, como lo describiera el entonces comandante guerrillero Raúl Castro Ruz durante la despedida de duelo aquel 26 de junio de 1958.

El triunfador

  • Por Hilda Pupo Salazar
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En la serie japonesa Oshin, retrasmitida por el canal Multivisión de la Televisión Cubana, repiten mucho la palabra: esforzarse.

Hay lecciones imperecederas, en dicho programa, como abrazar el trabajo, como forma de sustento y empezar, incluso volver a iniciar, de cero varias veces por la simple razón de ser perseverante. Los negocios pueden caerse y, ante el fracaso, siempre existe la voluntad de levantarse. Eso es optimismo, sin darse nunca por vencidos.

Oda al Guayabero

  • Por Maribel Flamand Sánchez
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El pasado 4 de junio el Guayabero hubiera cumplido 107 años. Faustino Oramas Osorio continúa diciendo sus bromas cantadas, haciéndonos reír o sonrojar gracias a quienes tuvieron la buena luz de eternizar en fonogramas sus sones y guarachas chispeantes y en los muchos intérpretes, que en casi todo el mundo perpetúan su música.

Ni un traguito más cantinero

  • Por Lourdes Pichs Rodríguez
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El tractor llega desde bien temprano a la explanada con el termo. El chofer desengancha el remolcador y deja el recipiente hermético en lugar estratégico. El dependiente dispuesto sube hasta donde está el depósito con embudo y jarro de “medida” para empezar la jornada, mientras los asiduos clientes comienzan a llegar con las más increíbles vasijas y la venta de cerveza a granel rompe sin dilación.

Peso justo y balanza confiable

  • Por Ania Fernández Torres
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Mi amiga Lisandra es profesora de Matemática, fan de los números y las medidas, observadora acuciosa de las formas en que pesan lo que compra, porque no soporta que alguien le reste a su bolsillo trabajador para engordar el propio. Por ello verificó el peso de cinco libras de azúcar en un mercado y dio “la tángana” porque le faltaban varias onzas. Allí, desde entonces, siempre le despachan bien su mercancía.