Lo que el viento no se llevó
- Por Alionuska Vilche Blanco
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Tras el paso del huracán Melissa, algunos comerciantes parecen haber confundido la palabra “recuperación” con “recaudación”. Mientras la población enfrenta múltiples daños materiales, escasez de alimentos y otras carencias básicas, ciertos precios se elevan como si fueran globos meteorológicos. ¿Solidaridad? ¿Dónde quedó el compromiso con el prójimo? ¿Acaso la necesidad ajena se ha vuelto una oportunidad de negocio? ¿Quién decidió que el dolor colectivo puede cotizarse como mercancía? ¿Será que algunos olvidaron que la ética no se suspende por mal tiempo?