Motivación
- Por Hilda Pupo Salazar
- Visto: 1984
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Josefa solía quejarse de la plaga que le había caído. Atestiguaba que llamar cuarentiñas a esas hormigas era casi un eufemismo, pues la reacción sobrepasa los 40 minutos. Su hijo había comprado el insecticida, mas por falta de espacio en la agenda del fumigador, la tarea se había demorado y la plaga extendido.
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Mi abuela ha muerto y no tenemos hueco para sus cosas. No tenemos donde guardar las sábanas ni los collares ni las faldas ni los moldes. No tenemos donde guardar las cucharas ni las tazas ni la Biblia preciada que le heredó su madre. No tenemos donde guardar la libreta con los números de teléfono de todos los familiares, vivos y muertos, ni las páginas anotadas con los cumpleaños de sus amigas. No tenemos donde guardar la vieja paleta de maquillaje ni el labial marrón con el que se pintaba los labios. No tenemos donde guardar el perfume dorado que aún le queda la mitad y no tenemos donde guardar un olor que solo era de ella.