Felicidad

  • Por Rodobaldo Martínez Pérez
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En estos inicios del 2026 podemos reflexionar sobre la felicidad, ante esta realidad galopante que nos empuja hacia la rapidez cotidiana sin percatarte que ya termina el día, semana, mes, o hasta el año.

Mentalidad: ¿se cambia?

  • Por Rodobaldo Martínez Pérez
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Según el Materialismo Dialéctico todo, sin excepción, vive un proceso constante y perenne de cambio, movimiento y transformación.

Bajo el árbol de la familia

  • Por Reynaldo Zaldívar
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Y se está quieto uno, así, sin respirar, pero el año termina de igual forma. Llega la gente, con su olor a carne asada y ron, y la fiesta termina por arrastrarte tras de sí. Unos y otros anuncian que el nuevo año es real, que te sorprendió sin ahorros, un poco más viejo, y que la cama es una vuelta de tu cuerpo tras otra al amanecer. "Te echamos de menos, mijo", y mandas el mensaje con la esperanza de que lo vea pronto y responda con esa risa de siempre, oculta en cada palabra. "Aquí estamos bien", escribes, aunque por dentro se te esté rompiendo la vida por su ausencia.

Honor y gloria

  • Por Liban Fernando Espinosa Hechavarría
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El aire de la mañana de este viernes en el parque Calixto García es denso, cargado de un peso que no era solo el de la humedad oriental. Bajo el frontis neoclásico del Museo Provincial La Periquera, centinela de tantas historias, una bandera cubana y de la gesta del 26 de Julio, inmóviles y pesadas, cubren un espacio que ya no era un monumento, sino un féretro simbólico. No se oía el habitual rumor de la ciudad. La Periquera guarda un silencio nuevo, el silencio que solo precede al tributo a los hijos que no regresan.

Identidad en tiempos de crisis

  • Por Reynaldo Zaldívar
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Por algunos minutos, cuando el sol de la tarde se rinde sobre el polvo de la ciudad, los transeúntes parecen caminar más despacio. Las carencias, la espera del transporte o el recuento de las inquietudes del día suelen ralentizar hasta los gestos más juveniles. La imagen estremece. El sol rojo parece el último del siglo, mientras, a intervalos perezosos, el viento levanta lo que podría ser la ceniza de nuestro incendio cotidiano.